Un encierro con muerto

Ha resultado muerto otro aficionado a ponerse delante de manadas de toros a la carrera. A veces ocurre cuando uno insiste en azuzar a bichos acorralados que llegan a pesar media tonelada. El desdichado debería ser candidato español de este año a los premios Darwin, así por lo menos su muerte no sería en vano y haría pasar un rato divertido a los lectores. Entiéndase que no me alegro por la suerte que ha corrido el pobre tipo, todo el asunto es triste, porque también es triste ver como en los encierros la condición humana se resume en un montón de histéricos brincando y apisonándose unos a otros, pero reconozco que, como todas las grandes tragedias y burrerías humanas, ésta también tiene su lado hilarante. Y después de todo me lo paso bien leyendo las historias de los premios Darwin.

De todas formas que el resultado de hacer burrerías nos haga gracia, no significa que este a favor de que se sigan haciendo burrerías. Estoy absolutamente en contra de molestar a los animales para hacerlos intervenir en actividades recreativas peligrosas. No estoy en contra de las actividades recreativas peligrosas siempre que partan de una decisión más o menos consciente y no involucren a seres vivos ajenos a esas prácticas. En otras palabras, si uno ama el riesgo y desea ponerse en peligro haciendo, por ejemplo, puenting, parapente o paracaidismo lo civilizado no es saltar con un ciervo vivo atado a la espalda. Y si uno quiere correr delante de algo peligroso lo correcto sería hacerlo frente a un tren de mercancías, un alud o una piedra redonda gigante, cualquier cosa antes que involucrar a unos pobres bichos.

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1 comentarios:

Ciruelense dijo...

Lo que pasa es que el pueblo pamplonés es una comunidad primitiva sujeta a ritos tan arcáicos como irracionales. En otros lugares de nuestra geografía, esa siniestra ceremonia que a menudo termina en tragedia y carnicería el encierro- ha evolucionado con los tiempos, por ejemplo en mi pueblo, Ciruelos de Coca (Segovia). Allí el bárbaro encierro de toros ha ido evolucionando hasta convertirse en el moderno, civilizado, lúdico y europeo Encierro de Bidones, que espero que en un futuro cercano logre desbancar en popularidad e impacto mediático a los espeluznantes Sanfermines. Transcribo para todos ustedes la definición de nuestros cada día más famosos Encierros de Bidones, según figura en la web segoviayprovincia punto com :

«ENCIERROS DE BIDONES

Durante las fiestas patronales de San Cipriano, es costumbre el ENCIERRO DE BIDONES, en el cual los mozos de la localidad recorren las calles de la misma haciendo tañir alegremente unos bidones rellenos de piedras, a altas horas de la madrugada.

Finalizado éste, es costumbre reunirse en la plaza para comer bollos portillanos, acompañados de orujo de hierbas.»

Como pueden comprobar, nada que ver con la barbarie, el maltrato animal y la crueldad de las fiestas de Pamplona; muy al contrario, nuestros Encierros de Bidones, además de conjugar tradición, modernidad y ecología, dan una imagen civilizada y contemporánea, que nos coloca al lado de los estados más pujantes de Europa y el mundo occidental.

¡Abajo los sanfermines!
¡Vivan los sanciprianos!
¡EUROPA!
¡EUROPA!
¡y CIRUELOS DE COCA!

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