Toros en Bruselas

Los días 4 y 5 de junio de 2008 nos pusimos una pica en Flandes bien puesta, en un alarde de cretinismo difícilmente superado por ningún otro pueblo del planeta. La sala Menuhin del parlamento europeo se convirtió en una caricatura de una plaza de toros: con tarimas, televisores de plasma, pancartas, cuadros de Picasso y demás parafernalia taurina. El evento fue auspiciado por Luis de Grandes eurodiputado del Partido Popular y presentado por el consejero de Cultura y la vicepresidenta ejecutiva de Turismo de la Comunidad de Madrid, que no hacen más que cumplir con la línea ideológica del programa electoral de su partido con respecto al fomento institucional de la tauromaquia.

Los seguidores de toda actividad que incluya divertirse agujereando y matando animales de forma artística, cultural o como sea deberían tener al menos la precaución de ser discretos cuando el grupo de gente que no comparte sus gustos es abrumadoramente superior. Es un despropósito dar publicidad desde las instituciones al toreo en países en los que no existen aficionados y donde la moral de la mayoría de la gente en este asunto es más civilizada. Empecinarse en explicar la belleza que se puede conseguir mediante el acto de martirizar y matar a un ser vivo teniendo en cuenta lo impopular que es maltratar animales en el resto del mundo civilizado es una batalla perdida, en el peor lugar, que nunca podremos ganar ni siquiera añadiendo toneladas de artificio.

Esta actitud tan descarada es propia de los adolescentes que se fotografían durante sus actos de vandalismo mediante las cámaras de sus teléfonos móviles con el fin estúpido de reírse de sus atropellos con los amigotes. Como les pasa a los taurinos ellos tampoco parecen ser conscientes del repudio que generan sus "fiestas". Los mozos generalmente lo pagan, porque es del genero tonto difundir una tropelía de forma abierta y desenfadada como hizo el famoso matagatos que ya apuntaba maneras por cierto, y que a tenor de la moral que impera entre los gerifaltes del PP parece que fue injustamente expedientado por su partido.

Pero cuando es la élite política respaldada por la industria del toreo la que incurre en similar desvergüenza, los que tienen que pagar son todos los españoles. Primero pagar materialmente el tinglado que han montado en la capital de Europa para promocionar la tauromaquia. Pero lo más grave es que acaba pagando tanto la imagen de España como la de los ciudadanos con las generalizaciones penosas y los oscuros retratos que ahora todavía más gente de todo el planeta podrá hacer recordando el lamentable contenido de la publicidad que han puesto en marcha estos lumbreras.

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2 comentarios:

Chichipio dijo...

Ya me parecía que eso no podía ser un toro practicando acupuntura. :-|

Por cierto... en mi mundito paralelo creí que ya era un recuerdo medio del pasado el tema del toreo.

Heli dijo...

Ah no, las corridas de toros gozan de buena salud, mientras que se protegen más que nunca los derechos de las mascotas. Es inquietante porque esto significa que el derecho de un animal (como el derecho a no ser torturado) para nosotros existe en tanto al rol que le hayamos asignado en nuestra sociedad. Curiosamente los derechos de los seres humanos también tienden a cambiar o a desaparecer directamente cuando no están asignados a una tribu o nación. La verdad es que no nos cuesta gran cosa asimilar la esclavitud o deshumanizar al de la tribu de enfrente. La gente puede vivir muy a gusto (incluso ser buena gente) sin cuestionarse este tipo de incoherencias.

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