El toreo es cultura sobre todo

Los aficionados a la tauromaquia no encuentran placer en el maltrato que se realiza a los toros durante la lidia, únicamente disfrutan del arte. No se reconocen como sádicos sino como personas incapaces de percibir la masacre que se desarrolla ante sus ojos o como gente que asume el maltrato sin emoción alguna, porque lo entienden como un vehículo que lleva a un fin artístico donde podrán experimentar, entonces si, otro tipo de emoción, más sublime. Y así la necesidad de realizar una mala acción para obtener un goce mayor puede convertir cualquier villanía en un acto emocionalmente inocuo y hasta invisible.

Bajo esta mentalidad la tortura, aunque indeseable, se justifica por la estética y ya no repugna a nuestra conciencia. Esta es una de las más avanzadas perversiones en las que se involucra el ser humano, porque se ignora como tal y se justifica por la tradición, por el arte o la política. Por eso las buenas personas que han infligido el sufrimiento como medio necesario para la consecución de elevados ideales artísticos, políticos o religiosos han perpetrado llenos de convicción, entusiasmo y razón (su razón) crímenes de mucho más alcance que cualquiera de los llevados a cabo por los psicópatas más productivos.

Nadie se libra de provocar atropellos en defensa de elevadas creaciones de su cultura. Y aunque nos consideremos seres razonables y pacíficos nos meteríamos en grandes fregados si nuestra sociedad se vieran en peligro por grupos de fanáticos que sólo fueran capaces de dialogar a través de la violencia y la muerte. Pero los toros en ningún momento han tratado de invadir Polonia, ni han amenazado con destruir la civilización. La lidia obedece sólo al deseo de obtener un placer estético, y éste debería ser prescindible siempre que venga unido a una realidad de matanzas y maltratos programados e inmutables.

Un toro de Picasso

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo eso que dices puede aplicarse al aborto.

Saludos de Luigi.

Lindyta se acaba de acordar de ti en su foro Ateísmo mexicano.

Anónimo dijo...

Es difícil que tú, que no entiendes el concepto artístico del toreo, intentes explicarlo.
El toreo es arte y cultura, porque los que acudimos a una plaza de toros no vamos como la gente del coliseo en "gladiator" a chillar cuando hay sangre, sino que vamos y allí sentimos, nos emocionamos, sufrimos, nos enfadamos y nos alegramos de una forma que tú, para tu degracia, no vas a poder conocer nunca.
Cómo dijeron Valle-Inclán y Pérez de Ayala a Belmonte "Ya que Juan Belmonte se encuentra entre nosotros, hemos juzgado necesario obsequiarle con una comida fraternal en los jardines del Retiro. Fraternal porque las artes todas son hermanas mellizas, de tal manera que capotes, garapullos, muletas y estoques, cuando los sustentan manos como las de Juan Belmonte y dan forma sensible y depurada a un corazón heroico como el suyo, no son instrumentos de más baja jerarquía estética que plumas, cinceles y buriles. Antes los aventajan, porque el género de belleza que crean es sublime por momentáneo, y si bien el artista de cualquier condición que sea se supone que otorga por entero su vida en la propia obra, sólo el torero hace plena abdicación y holocausto de ella".
Un saludo

Heli dijo...

Pero esta entrada no va de explicar el arte del toreo sino como lo manejamos moralmente en una civilización que aborrece el maltrato a los animales. No me atrevería a sostener que los antiguos romanos iban a los combates de gladiadores simplemente a "celebrar la profusión de sangre" igual que nunca me atrevería a afirmar algo así de los aficionados a la tauromaquia. Como ya dije en otro comentario los combates de gladiadores seguían unas reglas y unos ritos (inicialmente se hacían como un homenaje en los funerales de personajes notables), desarrollaban las "artes marciales" y una producción artística en indumentaria, en orfebrería, en pintura, etc. No me extrañaría que los patricios cultos elogiaran los combates como ejemplo de valores como la marcialidad, el heroísmo, la audacia o la virilidad con los que se había impuesto la civilización romana, seguramente muy parecido a como Tierno Galván o García Lorca elogiaban el toreo como transmisor de cultura y buenos valores (ver en la Wiki en la entrada sobre tauromaquia). Creo que en este punto no podemos discutir, porque para mi es obvio que siempre han existido artes muy elaboradas sobre aficiones cruentas y sanguinarias. El tema es que algo bello no necesariamente tiene que ser algo bueno.

RespuestasVeganas.Org dijo...

Algunos torturadores son auténticos artistas para inflingir el mayor sufrimiento posible a su víctima.

http://www.informador.com.mx/cultura/2009/154239/6/el-arte-de-la-tortura-se-exhibe-en-el-palacio-de-mineria.htm

Arte pictórico: http://4.bp.blogspot.com/_Dm3dxpNdWpU/TKEE9xrtHmI/AAAAAAAAAOE/zavaYKfwMbk/s1600/Toro.jpg

Ya lo han dicho, algo bello o perfecto en su cometido no necesariamente tienen que ser algo bueno.

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