La escasez de petróleo y el control de sus fuentes genera cada vez más problemas. La demanda de combustibles "verdes" para alimentar al transporte empieza a dispararse, mientras que para mantener la industria y la mayoría de las infraestructuras la nuclear amenaza con ser la tecnología más capacitada para sobrellevar la necesidad de energía que requeriría pasar del petróleo, los biocombustibles o el gas natural a fuentes verdaderamente renovables, y de ahí a tecnologías, como por ejemplo la del hidrógeno.
Y sin embargo la energía nuclear es un gigante con pies de barro, porque ningún país, por muchos planes de contención o evacuación que se proyecten, esta preparado para un fallo grave en una instalación nuclear. La población de cualquier nación acepta los costos de tecnologías letales como el automóvil (al menos tal y como esta configurado). Asumimos millones de desperfectos en infraestructuras, miles de muertos, miles de heridos y miles de piezas y vehículos destruidos al año porque muchos más seguimos vivos y disfrutamos de este medio de transporte, que además es una pieza clave de la economía. Un accidente nuclear rompe esta sangrienta balanza de costos y beneficios porque en un desastre nuclear todos quedamos involucrados, no son, al contrario que los accidentes de tráfico pequeñas catástrofes rápidamente absorbidas por el tejido social que es mayormente ajeno a éstas y que, por eso mismo les permite tener su propia dinámica económica. Un accidente nuclear es un accidente global (en el que varias naciones pueden verse involucradas) capaz de afectar, paralizar o destruir a toda la sociedad de uno o varios países.
Para empezar a vislumbrar el efecto de un accidente nuclear hay que leer el diario del viaje de Elena Filatova. En algún lugar de la primera pagina dice sobre Pripyat (la ciudad evacuada tras el accidente de Chernobyl). "A primera vista, la Ciudad Fantasma parece una ciudad normal. Hay una parada de taxis, una tienda de comestibles, la colada de alguien está tendida en el balcón y las ventanas están abiertas. Pero entonces uno ve un eslogan en un edificio que dice: "el partido de Lenin nos llevará al triunfo del comunismo" .... y te das cuenta de que esas ventanas estaban abiertas para el aire de primavera de Abril de 1986."
Para que las cosas vuelvan a salir mal no hay que esperar fallos humanos o errores de diseño. En el siglo XXI esos factores, a pesar de ser un peligro real y haber generado catástrofes como Chernobyl, son el menor de los problemas. Según un informe realizado por la Asociación Nacional de Gobernadores (NGA) de Estados Unidos, recogido en un mensaje del grupo Riverkeeper "un atentado terrorista sobre una instalación nuclear debería compararse con un ataque terrorista perpetrado con una bomba sucia [un arma de destrucción masiva], aunque probablemente tendría resultados más catastróficos debido al volumen de material nuclear que se dispersaría". El informe continúa: "Al igual que con una bomba sucia - aunque a una escala mucho mayor - un atentado sobre una instalación nuclear tendría consecuencias económicas y psicológicas a largo plazo. Amplias áreas de tierra alrededor de la instalación tendrían que ser evacuadas, salvaguardadas, y descontaminadas. Tales áreas no podrían ser habitadas por una generación o más. Chernobil causó el cierre y la evacuación de casi toda el área circundante, ya que se consideró que la contaminación proveniente de fuentes radioactivas era demasiada peligrosa para los humanos".
Y es que no es necesario que un grupo de terroristas estrelle aviones, se introduzca en una central o haga volar por los aires toda la instalación para desencadenar un escape radiactivo que provoque la desolación, por miles de años, de extensas regiones de un país y el holocausto de poblaciones enteras. Como dice Robert F. Kennedy Jr, en su libro: "Al contrario de la percepción pública agresivamente promovida por la industria, los terroristas no necesitarían volar la cúpula de contención para causar un accidente serio o una fusión. Las centrales como Indian Point son vulnerables en más de una docena de puntos, algunos de ellos casi imposibles de proteger de determinados ataques." Más adelante dice "Uno piensa que las centrales nucleares deben encontrarse entre las instalaciones más seguras de la tierra. La verdad es el extremo totalmente opuesto. Indian Point y otras centrales nucleares cercanas a Chicago, Cleveland, Detroit, Miami, Minneapolis, Philadelphia, Pittsburgh, Phoenix y Washington D.C. se encuentran prácticamente desprotegidas ante un posible ataque de escala similar al del 11-S."
Si la seguridad en la potencia más armada del planeta no sale bien parada, qué se puede esperar de un país en el que para acceder a una central nuclear sólo hace falta una escalera, como demostraron hace no mucho un grupo de ecologistas en España, y qué podemos esperar del uso masivo de energía nuclear en países aun más pobres. Es paradójico que mientras los gobiernos de los países más poderosos despilfarran sus presupuestos montando un escudo tecnológico de radares, satélites, láser de alta energía y baterías de misiles anti-misiles para detener hipotéticos cohetes atómicos a su vez estén sembrando sus propios territorios de frágiles artefactos nucleares tan potencialmente peligrosos como éstos.
Pienso que la nuclear es la técnica más eficiente y menos contaminante en relación a la energía que puede producir (teniendo en cuenta la producción de plantas y almacenamiento de desechos radiactivos) comparada con toda la energía y los materiales que demanda (y la contaminación que generan en su construcción) las instalaciones y artefactos de otras tecnologías verdaderamente renovables. La energía nuclear no es intrínsecamente una mala forma de obtener energía, pero hay que darle un espacio de experimentación reducido y controlado con vistas a la creación de reactores de fusión rentables. Es suicida, antievolutivo y hasta anti-realidad depender masivamente de una tecnología que no puede fallar, porque la imperfección forma parte de la evolución de todos las estructuras del universo. Fallan todas nuestras tecnologías y eso además de inevitable es necesario, mientras podamos asumir las consecuencias de los fallos. Pero si pensamos que podemos asumir los resultados de los fallos que va a generar la producción masiva de energía nuclear es que no somos conscientes de la magnitud de los costos.
Y sin embargo la energía nuclear es un gigante con pies de barro, porque ningún país, por muchos planes de contención o evacuación que se proyecten, esta preparado para un fallo grave en una instalación nuclear. La población de cualquier nación acepta los costos de tecnologías letales como el automóvil (al menos tal y como esta configurado). Asumimos millones de desperfectos en infraestructuras, miles de muertos, miles de heridos y miles de piezas y vehículos destruidos al año porque muchos más seguimos vivos y disfrutamos de este medio de transporte, que además es una pieza clave de la economía. Un accidente nuclear rompe esta sangrienta balanza de costos y beneficios porque en un desastre nuclear todos quedamos involucrados, no son, al contrario que los accidentes de tráfico pequeñas catástrofes rápidamente absorbidas por el tejido social que es mayormente ajeno a éstas y que, por eso mismo les permite tener su propia dinámica económica. Un accidente nuclear es un accidente global (en el que varias naciones pueden verse involucradas) capaz de afectar, paralizar o destruir a toda la sociedad de uno o varios países.
Para empezar a vislumbrar el efecto de un accidente nuclear hay que leer el diario del viaje de Elena Filatova. En algún lugar de la primera pagina dice sobre Pripyat (la ciudad evacuada tras el accidente de Chernobyl). "A primera vista, la Ciudad Fantasma parece una ciudad normal. Hay una parada de taxis, una tienda de comestibles, la colada de alguien está tendida en el balcón y las ventanas están abiertas. Pero entonces uno ve un eslogan en un edificio que dice: "el partido de Lenin nos llevará al triunfo del comunismo" .... y te das cuenta de que esas ventanas estaban abiertas para el aire de primavera de Abril de 1986."
Para que las cosas vuelvan a salir mal no hay que esperar fallos humanos o errores de diseño. En el siglo XXI esos factores, a pesar de ser un peligro real y haber generado catástrofes como Chernobyl, son el menor de los problemas. Según un informe realizado por la Asociación Nacional de Gobernadores (NGA) de Estados Unidos, recogido en un mensaje del grupo Riverkeeper "un atentado terrorista sobre una instalación nuclear debería compararse con un ataque terrorista perpetrado con una bomba sucia [un arma de destrucción masiva], aunque probablemente tendría resultados más catastróficos debido al volumen de material nuclear que se dispersaría". El informe continúa: "Al igual que con una bomba sucia - aunque a una escala mucho mayor - un atentado sobre una instalación nuclear tendría consecuencias económicas y psicológicas a largo plazo. Amplias áreas de tierra alrededor de la instalación tendrían que ser evacuadas, salvaguardadas, y descontaminadas. Tales áreas no podrían ser habitadas por una generación o más. Chernobil causó el cierre y la evacuación de casi toda el área circundante, ya que se consideró que la contaminación proveniente de fuentes radioactivas era demasiada peligrosa para los humanos".
Y es que no es necesario que un grupo de terroristas estrelle aviones, se introduzca en una central o haga volar por los aires toda la instalación para desencadenar un escape radiactivo que provoque la desolación, por miles de años, de extensas regiones de un país y el holocausto de poblaciones enteras. Como dice Robert F. Kennedy Jr, en su libro: "Al contrario de la percepción pública agresivamente promovida por la industria, los terroristas no necesitarían volar la cúpula de contención para causar un accidente serio o una fusión. Las centrales como Indian Point son vulnerables en más de una docena de puntos, algunos de ellos casi imposibles de proteger de determinados ataques." Más adelante dice "Uno piensa que las centrales nucleares deben encontrarse entre las instalaciones más seguras de la tierra. La verdad es el extremo totalmente opuesto. Indian Point y otras centrales nucleares cercanas a Chicago, Cleveland, Detroit, Miami, Minneapolis, Philadelphia, Pittsburgh, Phoenix y Washington D.C. se encuentran prácticamente desprotegidas ante un posible ataque de escala similar al del 11-S."
Si la seguridad en la potencia más armada del planeta no sale bien parada, qué se puede esperar de un país en el que para acceder a una central nuclear sólo hace falta una escalera, como demostraron hace no mucho un grupo de ecologistas en España, y qué podemos esperar del uso masivo de energía nuclear en países aun más pobres. Es paradójico que mientras los gobiernos de los países más poderosos despilfarran sus presupuestos montando un escudo tecnológico de radares, satélites, láser de alta energía y baterías de misiles anti-misiles para detener hipotéticos cohetes atómicos a su vez estén sembrando sus propios territorios de frágiles artefactos nucleares tan potencialmente peligrosos como éstos.
Pienso que la nuclear es la técnica más eficiente y menos contaminante en relación a la energía que puede producir (teniendo en cuenta la producción de plantas y almacenamiento de desechos radiactivos) comparada con toda la energía y los materiales que demanda (y la contaminación que generan en su construcción) las instalaciones y artefactos de otras tecnologías verdaderamente renovables. La energía nuclear no es intrínsecamente una mala forma de obtener energía, pero hay que darle un espacio de experimentación reducido y controlado con vistas a la creación de reactores de fusión rentables. Es suicida, antievolutivo y hasta anti-realidad depender masivamente de una tecnología que no puede fallar, porque la imperfección forma parte de la evolución de todos las estructuras del universo. Fallan todas nuestras tecnologías y eso además de inevitable es necesario, mientras podamos asumir las consecuencias de los fallos. Pero si pensamos que podemos asumir los resultados de los fallos que va a generar la producción masiva de energía nuclear es que no somos conscientes de la magnitud de los costos.
Elena Filatova dice sobre el sarcófago que envuelve la central de Chernobil: "El Sarcófago seguirá radiactivo al menos por 100.000 años. La edad de las pirámides de Egipto es de entre 5.000 y 6.000 años. Cada civilización aporto algo a la humanidad, algo inmortal, como la época Judía nos dejo la Biblia, la cultura griega aporto la Filosofía, la época romana contribuyó con La Ley... y nosotros aportamos el Sarcófago, la construcción que va a sobrevivir mas que todos los símbolos de nuestra época y aun mas que las pirámides."



























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