La desespañolización

En una entrada que bien podría ser la pesadilla de algún ministro Almudena, del blog de Enchufa2, dice que es extraño creer que los españoles tenemos puntos en común cuando "hasta el último adolescente vallisoletano puede elegir su cultura por Internet, hacerse gótico o rapero, cantar rancheras o aprender gamelán indonesio". Pienso que los habitantes de la península hemos tenido puntos en común para sentirnos españoles y creo que ahí se apunta a la forma en que se están deshaciendo. Lógicamente el gamelán indonesio no va a hacer menos español al adolescente siempre que el mozo continúe  asistiendo a la procesión de la Virgen de la Viña. El problema es que el adolescente esta con el gamelán indonesio, el gótico, el rap y las rancheras, mientras que su novia se ha enredado con el anime, las clases de banjo y de cantonés y los papás hacen un curso de budismo tibetano en las Alpujarras. Y de ese modo se olvidan de sacar a la Virgen de la Viña. La desespañolización es un problema de diversificación de aficiones en un medio invadido de productos culturales de todo origen que provoca que perdamos intereses comunes sobre los que descansaba la españolidad. Más que un efecto de utilizar culturas ajenas es un problema de superalimentación cultural, porque en realidad la españolidad se ha construido mediante la españolización de lo foráneo.

Crear nación pasa cuando la mayoría de los ciudadanos hace y comparte las mismas cosas y si es posible al mismo tiempo, no importa tanto el origen de lo que queramos que nos defina, porque todo es españolizable. El gamelán indonesio será lo más genuinamente español si cuarenta millones de españoles se lo proponen. Decía Machado que "si el pueblo canta La Marsellesa, la canta en español; si algún día grita: ¡viva Rusia!, pensad que la Rusia de ese grito del pueblo, si es en guerra civil, puede ser mucho más española que la España de sus adversarios". Un ejemplo actual es el himno "yo soy español, español, español" que cantan los forofos del fútbol al son de la Kalinka, que es una canción popular rusa (arbusto, arbusto, arbusto mio). Mucho de ser español consistía en que un murciano de mi generación podía compartir con un leonés las mismas cancioncillas de la Abeja Maya, que era una historia escrita por un aleman fascistoide y animada por japoneses. Pero eso era factible porque el Estado podía colocar escaso contenido cultural sobre una enorme cantidad de cerebros.

Las piezas con las que montamos el nacionalismo no tienen porqué ser creaciones de aborígenes, pueden ser piezas de cualquier lugar del mundo, lo importante es que sean pocas piezas pero ubicadas en muchos cerebros. Aullar como una jauría de monos locos para celebrar un juego de origen inglés o sentar a la familia alrededor de la televisión para escuchar el discurso de un rey de una dinastía de procedencia francesa es hacer España. Si España se mantiene aun como una idea potente es porque, si bien perdimos al rey y a la Abeja Maya (ahora nos diversificamos en otros muchos personajes animados) aun tenemos el fútbol como eje vertebrador de la patria. La tradicional cultura española que se fue construyendo en el siglo XIX, y que en realidad tampoco era característica de este trocito de la Península Ibérica, lleva tiempo durmiendo en libros y museos, y cada vez tenemos menos capacidad para españolizar toda la cultura que estamos manejando. Nos llega muy deprisa mucho de todo. Ya no sólo hay abismos generacionales, hay cada vez más abismos entre una misma generación. Por eso perdemos los puntos en común que utilizábamos para reconocernos como ciudadanos de un país. Pero hay nuevas razones para el optimismo, por ejemplo, últimamente dejarnos aporrear es lo que mejor hacemos cuando muchos nos unimos por un interés común, y aporrear es lo que mejor hace el gobierno, así mediante ese intercambio de pareceres con el gobierno los ciudadanos hacen nación.

7 comentarios:

Almudena dijo...

jejeje... nada une más que un enemigo común. Quizás, después de todo, ser español signifique estar hasta las narices de los políticos corruptos y las palizas de la policía. Pero en tal caso, yo me sigo declarando noruega XD.

A tu reflexión (cultura nacional es cultura compartida, venga de donde venga), añadiría una condición: compartida de forma más o menos "única" o especial dentro de las fronteras. Pues, si bien el fútbol funciona bastante bien como aglutinante, nos une casi con toda Europa... Quizás el grado de entusiasmo sí sea lo específicamente español, no sabría decirlo.

Por mi parte, creo que la tendencia es que los elementos culturales que dan identidad a los grupos, vayan perdiendo su unidad geográfica. Eso pasa mucho en Madrid, como gran ciudad multicultural. Las fiestas de San Isidro son una anécdota descolorida (o esa era mi percepción). Pero, por otro lado, yo sí creía tener mis propias fiestas identitarias: el 2 de Mayo, las fiestas del PCE... Lugares de encuentro con aquellos con los que me identifico, no por ser madrileños, sino por afinidad ideológica y "estética". Por cuestiones que no vinieron dadas por nacimiento, sino que he elegido.

Zervio dijo...

En eso tienes razón: Lo que nos une son los porrazos...

Estuve en Plaça Catalunya el 15M. Y también fui "desalojado". Lo cortés no quita lo valiente, como se suele decir. Allí tuvimos nuestra ración de porrazos...

Pero igualmente no creo que se plantee todo el asunto identitario en términos de ruptura en ningún caso. Al menos no en términos de ruptura social.

Heli Perez Sanchez dijo...

Yo cada día estoy más convencido de ser un suizo desubicado, pero mira Noruega también me parece interesante. Sobre los españoles, no creo que exista algo genuinamente español, salvo el nacionalismo español, pero el nacionalismo no parte de un pueblo sino de la fe en la idea de "un pueblo", de modo que no es que el entusiasmo sea español es que gracias al entusiasmo que se tiene en "lo español" se españoliza. Por ejemplo también se hacían cosas con los toros en Perú, Venezuela, México y en otros sitios de América antes de que aquí se llamara al toreo "fiesta nacional", pero en los siglos nacionalistas (XIX y XX) había que identificar una fiesta popular con "lo español". El caso es que si los toros siguen perdiendo público el nacionalismo buscará otro evento de multitudes y con el tiempo el fútbol, aunque ya se juegue en el mundo entero, será el deporte español de toda la vida. De todas formas esto será la evolución de un grupo cada vez más pequeño dentro de una población cada vez más plural, porque parece que la tendencia va hacia donde apuntas.

Zervio dijo...

Y por aquí me quedaré algún tiempo con tu permiso. Ha sido un buen descubrimiento xD

manipulador de alimentos dijo...

el nuevo modelo de estudios en japón lo primero que es enseña es a no ser patriota, pues les explican que son japoneses por casualidad, que si hubieran nacido en la india serían hindúes, si en inglatera ingleses etc etc.... y que los libros de historia están mal escritos :)
Un saludo!

Heli Perez Sanchez dijo...

Decimos mucho que nacemos por accidente, o por casualidad como dices, y yo suelo repetirlo también. Y justo estaba pensando hoy que eso parece como quien, por azar se ha encontrado en un sitio y no en otro (como un extraterrestre que por problemas con un rayo cósmico fortuito colisiona con España, pierde la memoria y lo adopta un matrimonio de granjeros de Burgos). Pero para encontrarse en algún sitio antes hay que ser, y yo creo que el ser se crea en el sitio, al menos mientras no se demuestre que somos extraterrestres o poseemos un espíritu intemporal que va flotando por el Cosmos. O sea que yo fui español porque no podía ser otra cosa. Quiero decir que mucho antes de poder saber quien era yo, ya me habían españolizado, de modo que necesariamente me reconocí desde mi españolidad. El punto es que surgimos y somos desde "lo español", y no lo somos por accidente porque hay una sociedad que se dedica a producir españoles (lo accidental y extraordinario sería que no habiendo sociedad española, o que no habiendo sociedad alguna, saliera un niño chino, lapón o español). Luego es verdad que algunos ampliando sus horizontes van saliendo de "lo español", pero otros muchos se quedan ahí, y a otros últimamente los sacan.

Gracias por la visita :)

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