El reino de la cultura

La Ciudad de la Cultura es un gigantesco mamotreto dedicado a las cosas del arte que decidieron plantar junto a Santiago de Compostela. Cuando comenzó a proyectarse sobre el planeta Tierra en 1999 tuvo un presupuesto de ciento ocho millones de euros pero lleva consumidos cuatrocientos millones de euros y aun tienen que hacer aparecer varios edificios. El complejo es carísimo porque cada una de las piezas con las que esta construido y amueblado consiste en ser carísima, también es posible que estas piezas sean caras porque son arte, aunque eso sólo lo pueden dilucidar las autoridades. El caso es que los ciudadanos se morirán más rápido y de peores formas gracias a los recortes en la sanidad pública, pero es posible que alguien piense que serán más felices sabiendo que su cultura esta alicatada a ochocientos euros la baldosa. Pues si, es posible. La Ciudad de la Cultura no tiene mucha vidilla porque, como todos los museos de arte moderno, es bastante hostil a los seres humanos (¡Satán es mi señor!). La nueva ciudad recuerda a las necrópolis del antiguo Egipto que se construyeron en honor de los dioses-faraones, coincide también con éstas tumbas en que, antes que beneficiarios de la cultura que irradian, los súbditos fueron algo más parecido a la argamasa con la que las levantaron.

Pero gente con el empeño en convertirse en dios o faraón sigue existiendo, Peter Eisenman quizá desea pasar a la historia como el nuevo Imhotep y a Manuel Fraga a lo mejor le hubiera gustado ser recordado como un Keops. No es tan raro. Para Gustavo Bueno la idea moderna de “Cultura” ha suplantado a la idea teológica del “Reino de la Gracia”. La idea-fuerza de la cultura, de la que habla Bueno, en manos del poder se ha convertido en una de las religiones a las que habría que empezar a temer. Nos pasa continuamente que al principio nuestra religión parece una buena idea pero, una vez unida a los poderes terrenales, de ésta surge un Moloch muy desagradable que trata de aborregar, oprimir, desvalijar y espachurrar a todo el mundo mientras favorece a alguna poderosa élite. En este caso la cultura en manos de los poderosos no sólo destruye la posibilidad de la cultura en la gente al merendarse los medios que utilizan los ciudadanos para hacerse cultos, tampoco tiene problemas en acabar con la vida de las personas en su camino hacia la posteridad. María Pereira Otero responsable de diseñar y gestionar el programa cultural de la Ciudad de la Cultura explicó muy bien todo esto en telecuatro (minuto 15) cuando un periodista le preguntó si, dado el contexto económico actual, pensaba que la Ciudad de la Cultura era una buena inversión:

¿Cree usted que la catedral de Santiago fue una buena inversión en la edad media con la peste bubónica y con la gente muriéndose a las puertas?.

Y así es como la cultura ha pasado de ser un fenómeno que suplantaba a la religión para, en teoría, llevar el conocimiento, el criterio y la autonomía al individuo y en cierta forma hacerlo más libre, a ser una especie de sustituto de la religión, que exige la construcción de templos faraónicos a costa de la vida de las personas.

Actualización: 

Y tres meses despues otro mentecato dice lo mismo utilizando el ejemplo de las piramides:

El gobierno anterior ha creado el lugar turístico más atractivo en España, por lo que a largo plazo, es como decir ok: el faraón que construyó la pirámide estaba loco, pero es una inversión a largo plazo. Maximo Buch (29:15)

Las palabras de Maximo Buch son de una entrevista de un documental de la BBC, y habla de nuestra particular ruina faraónica, la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Aunque el documental no dice nada que no sepamos cuenta la historia desde un pueblecito que tengo al lado, de modo que muchos minutos se quedan aquí y en Valencia, lo que me lleva a pensar que esta entrada debió ser, en primer lugar, para la Ciudad de las Artes y las Ciencias, ese museo fruto del genio que ha hecho, de los esqueletos de ballenas, un concepto arquitectónico espectacular, y un tanto endeble. Porque además en cuestión de obras faraónicas que sirven para nada la Comunidad Valenciana ha estado en la vanguardia. Pero por lo visto esperaba que alguien soltara alguna estupidez bien gorda para animarme a escribir, y la señora de la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela se adelantó a Maximo Buch. Aunque hay que reconocer que el señor Buch ha situado la idea a la misma altura, quizás más alto. Y así es imposible entenderse con los encargados de mantener las megaruinas cuando lo que cualquier ser racional entendería como una política urbanística inhumana digna de los despotismos hidráulicos más sañosos estos pobres siervos de los sátrapas de turno lo explican como una solución... bueno, como una solución a largo plazo... ¡como si algo de Calatrava fuera a durar mil años!. Si queremos hacer lugares turísticos atractivos basta con adecentar las playas. El motor del turismo ya lo tenemos aquí desde el principio del holoceno fíjese usted, ninguna necesidad había de volatilizar miles de millones de euros llenando España con los esqueletos de ballena del señor Calatrava.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Si desea mantener el anonimato mejor elegir la opción de "comentar como: nombre/URL" y utilizar cualquier nick. Recuerde que en Internet escribir sólo en letra mayúscula significa gritar.

Dibujo de Sol Daiana Murua
"Sol de marzo" de Sol Daiana Murua

Apertura sonora del blog cortesía de Violeta