Ayer pasé todo el día preocupado por el ojo que le falta al busto de Nefertiti del Neues Museum en Berlin. Lo más probable es que no se lo pusieran, parece que la cuenca ocular no fue manipulada para poner un ojo y no se llegó a encontrar entre las ruinas de la casa del escultor, a pesar de que la escoria del taller se cribó a conciencia. O quizás el ojo acabó en otro lugar más accesible donde consiguió llamar la atención de algún raterillo (un ojo de cristal de roca era valioso). El hueco donde debería ir el ojo no tiene mucha profundidad ¿sería vandalismo si en un descuido un conserje humanitario le dibuja el iris con un rotulador?.
Buscando por ahí cosas sobre Nefertiti para ver si se puede hacer algo con ese problema encontré un texto que me gustó, dentro de una entrevista sobre un fraude arqueológico:
Es notable lo desenfocado que tenemos el mundo antiguo. Especialmente los sonidos y los colores han llegado bastante mal y en la mayoría de ocasiones se divulgan mucho peor. Incluso cuando hay vestigios ostensibles del pasado nos ha costado siglos descubrir como eran de verdad. En una entrada muy reveladora @trebede nos ilustra sobre como hemos ido ajustando la definición de la imagen de la Esfinge desde el siglo XVII hasta el XIX. Tres siglos para ver la Esfinge correctamente, y solo distaba de Europa unos cuantos miles de kilómetros. Y luego tenemos que oir a gente que se desanima porque hace cincuenta años que buscamos vida o civilizaciones extraterrestres y de momento "sólo" hemos conseguido vislumbrar planetas fuera del sistema solar.
En toda época por ignorancia o prejuicios las representaciones sobre cualquier otro tiempo se llenan de anacronismos. En comics y películas de romanos a los legionarios, sean de Julio Cesar o de Constantino, tanto si van a luchar a los lejanos limes como a cocinar una paella en Valentia Edetanorum los vemos con la dichosa lorica segmentata, la famosa armadura de tapitas que no existió entre la tropa durante la República y desapareció en el Bajo Imperio y que, por su elevado coste y aparatosidad ni en su momento más popular se usó por todos los legionarios o en todos los escenarios bélicos. Esta convención estética para más inri la iniciaron los propios romanos en sus representaciones en arcos del triunfo y tumbas con el fin de diferenciar a los legionarios de las tropas auxiliares. Las representaciones actuales más vulgares del mundo antiguo son como para arrancarse los ojos, pero también lo que nos cuentan los antiguos a veces es la información menos fiable a la que podemos acudir para saber acerca de su realidad. El pasado nos traiciona y en el futuro a todos los pobres diablos del siglo XXI nos dibujaran con un iPhone en la mano.





