"La contradicción es ésta: quieren al mismo tiempo a Dios y a la humanidad. Se obstinan en poner juntos dos términos que, una vez separados, no pueden encontrarse de nuevo más que para destruirse recíprocamente. Dicen de un tirón: "Dios y la libertad del hombre", "Dios y la dignidad y la justicia, la igualdad y la fraternidad, la prosperidad entre los hombres", sin preocuparse de la lógica fatal conforme a la cual, si Dios existe todo queda condenado a la no-existencia. Porque si Dios existe es necesariamente el amo eterno y supremo, absoluto, y si ese amo existe, el hombre es un esclavo: ahora bien, si es esclavo, no hay ni justicia, ni igualdad, ni fraternidad, ni prosperidad posibles. Pueden esforzarse, en contra del sentido común y de todas las experiencias proporcionadas por la historia, en presentar a su Dios como alguien animado por el más tierno amor por la libertad humana: un amo, sea el que sea y por muy liberal que quiera mostrarse, será siempre un amo, y su existencia implica necesariamente la esclavitud de todo lo que se encuentra por debajo de él. Por tanto, si Dios existiese, sólo tendría una forma de servir a la libertad humana: dejar de existir". Mijaíl Bakunin, Dios y el Estado
Cita adecentada del cochambroso párrafo que tienen la mayoría de traducciones de este libro que hay por la red. Va por Hitchens que nos actualizó el argumento bakuniano con mucha gracia y acierto (no perderse el vídeo):
"Una vez que se asume un Creador y un Plan, eso nos transforma en objetos de un cruel experimento por el cual somos creados enfermos y se nos ordena estar sanos. Y sobre nosotros, para supervisar esto, se instala una dictadura celestial, una especie de Corea del Norte divina, codiciosa, exigente, hambrienta de alabanza acrítica desde el amanecer hasta el ocaso, y veloz en el castigo del pecado original con el cual amablemente nos obsequió para empezar".







Publicar un comentario en la entrada
Si desea mantener el anonimato mejor elegir la opción de "comentar como: nombre/URL" y utilizar cualquier nick. Recuerde que en Internet escribir sólo en letra mayúscula significa gritar.