Tres formas de utilizar unas tecnologías que deberían haberse quedado en el siglo XX
El avión de pasajeros
El medio más complejo, frenético y despilfarrante de transportar personas nacido del breve lapso de superabundancia de una fuente de energía llamada gasolina, por fortuna las flotas de aeronaves comerciales resultan ser el sistema de transporte más sensible a la escasez de este combustible. Así que lo que fue incapaz de desmantelar la sensatez y la elegancia lo hará de forma menos amable la declinación del petroleo.
La energía nuclear
Esta tecnología debería pasar al siglo XXI sin problemas, porque como somos seres pacíficos y nada pendencieros podemos seguir traficando con materiales radiactivos bajo la innecesaria vigilancia de ingentes fuerzas de seguridad gestionadas por incorruptibles humanos, mientras esperamos que en el futuro se pueda eliminar la peligrosa mercancía, lo que se llevará a efecto en un mundo en paz, moral y técnicamente más avanzado, dirigido por Jesucristo.
El automovil
Bueno este artilugio si que podría pasar al siglo XXI, pero con grandes cambios, porque la configuración actual de la cabina y la potencia del motor lo han convertido en un medio letal que dota a millones de burros de gran velocidad de desplazamiento con la que pueden devastar su entorno aun más rápidamente, también se ha demostrado una maquina excelente para que incluso la gente razonable consiga hacerse picadillo en las carreteras.
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