Espíritus malignos

Bala nos dibuja sobre un papel el sistema de producción en la mayoría de los fabricantes en Malasia: una cinta transportadora va pasando por delante de una fila de trabajadores, la mayoría mujeres, y hay un tiempo determinado para completar tu actividad asignada. “Si al final del turno de 12 horas ha dado tiempo de hacer, por ejemplo, 1.000 unidades, al día siguiente el objetivo se pone en 1.200. Si no se cumple el objetivo, el trabajador es penalizado”, nos cuenta. “Eso genera a medio plazo crisis nerviosas de todo tipo. Es muy frecuente que los trabajadores tengan ataques de histeria, pura histeria, que son llamativas porque la persona empieza a hiperventilar y pierde la noción de todo”, víctima del estrés. “Los empresarios ni siquiera llaman al médico; si es una crisis muy continuada, todo se achaca a que esa persona ha sido poseída por un espíritu o algo así”, asegura Bala compartiendo su estupefacción. “Sí, sí… dicen que tienes un espíritu maligno dentro y, con esa excusa, te echan”. Aquí no sois conscientes de las condiciones en que se fabrica ese iPhone

Este es un ejemplo particularmente espeluznante de lo que creemos que pasa y lo que realmente pasa. No me extrañaría que la mayoría de los trabajadores se crean la ocurrencia de los espíritus malignos, porque una de las tareas más notables de nuestro cerebro consiste en fabricar y creer en mitos que, a modo de velos, esconden las crueldades e injusticias de nuestra forma de convivir y organizarnos. Y esto pasa tanto con espíritus, como con memes seudocientíficos o ideas sobre macroeconomía.

El cerebro es como una computadora que teje un mundo virtual con las impresiones que recibe de su alrededor y adopta ilusiones que están confeccionadas para tapar realidades incómodas, lo que no estaría tan mal si fuéramos conscientes de como nos engañamos y si las fantasías que fabricamos estuvieran realmente al nivel de la "Matrix" de la famosa película, donde uno no sólo volaba, también podía zamparse ricos filetes que no habían surgido de ningún pobre bicho. En cambio tenemos ignorancia, caos, abusos, brutalidad, sufrimiento y unas ilusiones que nos manipulan bastante bien cuando se trata de ocultar las causas de todo eso, pero que están a la altura de una película patatera de serie B.

Nos maltratamos y todo consuelo lo hallamos en ser manipulados por entelequias de muy mala calidad. A las trabajadoras malayas les cuentan que sus crisis son provocadas por espíritus malignos, y a los que traficamos o disfrutamos con los productos que ha generado la explotación de las "poseídas" nos cuentan que este sistema de producción y consumo es el único que hace posible que los malayos prosperen y nosotros tengamos acceso a iPhones, y nos lo creemos, porque conviene creer que vivir en los mundos de Microsoft o en los de Apple es lo mejor que podemos conseguir, y así estas navidades seguiremos comprando iPhones sin angustiarnos demasiado.

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Dibujo de Sol Daiana Murua
"Sol de marzo" de Sol Daiana Murua

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