Libertad para maltratar

Los conservadores (conservadores de la tauromaquia) dicen que la abolición del toreo es un ataque a la libertad. Pero esto no es nuevo, la libertad de martirizar bichos por placer ha sido cada vez más difícil desde que somos gente civilizada. En vez de tratar de defender inútilmente una desgracia amontonando más desgracias, justificando unos males con otros, (del tipo: "los franceses se cargan a las ocas haciendo explotar su hígado, así que yo puedo freírlas vivas") los defensores de la lidia deberían tomar al toro por los cuernos: es la represión del maltrato puesta en marcha por la ética de la compasión, la benevolencia y el aborrecimiento de la crueldad hacia débiles e indefensos lo que esta minando la tauromaquia. Esto no fue siempre así, en otras épocas la comunidad disfrutaba con ejecuciones y torturas públicas de toda clase de bichos, bichos humanos incluidos.

Los conservadores no deberían enfrentarse a los colectivos animalarios sino a las ideas de compasión y benevolencia hacia los animales que se iniciaron con la civilización y han crecido en las sociedades modernas. Penalizar el maltrato festivo pero querer excepciones nos fríe la conciencia a base de cortocircuitos morales que no sufrimos con otro tipo de relaciones donde también matamos y hacemos padecer sufrimientos, por ejemplo en las granjas. Porque una cosa es gestionar un sistema en el que la consecución del placer genera sufrimiento, pero que esta abierto a que el sufrimiento sea progresivamente minimizado porque no se desea hacer sufrir, y otra cosa muy distinta, es mantener una tradición cuyo fin pasa por gozar a través del sufrimiento, ya que si bien no se goza del sufrimiento necesariamente se necesita siempre del mismo sufrimiento para gozar. Obviar lo primero quizás nos haga hipócritas, pero apoyar lo segundo nos convierte en mala gente.

Para acabar con ese cortocircuito moral sería más lógico eliminar la idea de que el "maltrato por gusto" es un mal, y así las personas que disfrutan mediante las vejaciones a los animales no se considerarían mala gente, la sociedad volvería al convencimiento de que los animales son cosas sin ánima, insensibles, que se encuentran sujetos a los deseos de sus dueños por brutales que sean, lo que llevaría a abolir las leyes que sancionan a las personas que apalean a sus perros o a los adolescentes que se divierten incendiando gatitos. Obviamente tratar de defender la lidia por ese camino es muy complicado, salvo que nuestra civilización retroceda a un estado preindustrial provocado por una catástrofe apocalíptica, pero sería una defensa de la tauromaquia cabal, no autodestructiva como esa afición por amontonar desgracias que no hace más que, a fuerza de invocar otros males, reconocer el suyo.

8 comentarios:

agnóstico apático dijo...

Enhorabuena por el artículo. Calidad y racionalidad.

Bambú dijo...

¿Te vienes conmigo a crear polémica a este blog? http://garciafrances.blogspot.com/ No en plan trol, obviamente, simplemente en plan progres entre un mare magnum de conservadores taurinos

Heli dijo...

@Agnóstico apático gracias! me he especializado en este tema. XD

@Bambú vale ¿Pero en que entrada? :)

Bambú dijo...

No sé, una de tauromaquia y Cataluña cuyo nombre no recuerdo; pero sí que hay 30 comentarios de los cuales el ultimo es mío XD

Bambú dijo...

Enconte el link!!!
http://garciafrances.blogspot.com/2010/07/la-politicos-apuntillan-la-fiesta.html

Heli dijo...

@Bambú si, vi tu comentario, pero ahora ya no lo veo. Escribí uno pequeño pero aun no ha pasado, quizá no sea un blog abierto a la polémica.

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Dibujo de Sol Daiana Murua
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