Hora de despertarse

Leo en el superblog de Eureka que los planes de volver a la Luna (Proyecto Constellation) han sido liquidados de forma oficial. Daniel Marin dice que el sueño de la exploración espacial tripulada ha muerto, y digo yo que a lo mejor ya era hora de que nos fuéramos despertando.

Los viajes tripulados a otros mundos tuvieron su infantil lógica interna cuando Estados Unidos y la Unión Soviética competían por ver quien tenía el cohete más grande y quien podía escupir patriotas más lejos. Esa breve locura surgida durante la guerra fría no salió del todo mal, porque conseguir que varios tipos dieran unos saltitos sobre la superficie de la Luna favoreció el desarrollo de un montón de artefactos y tecnologías. Pero la astronáutica puede seguir dando frutos sin necesidad de poner a más homínidos a dar brincos en otros planetas. Con mantener estaciones orbitales y quizá construir alguna en la Luna tenemos astronáutica de sobra, sin despilfarrar el dinero del contribuyente en sueños imposibles.

Al igual que las profundidades marinas el espacio no está ahí para que vivan los mamíferos. Sin embargo nos propusimos "conquistarlo" con los sueños de los navegantes del siglo XVI. No hay que ser un lumbreras para darse cuenta de que las películas de ciencia ficción sobre viajes espaciales son historias de barcos y de indios. Hasta los extraterrestres que aparecen en los filmes no son muy diferentes de los tritones, sirenas y otros seres fantásticos que hay pintados en los mapas renacentistas. Ese es el sueño por el que ahora suspiran un montón de cosmofrikis que creen estar imaginando un "futuro" hipertecnológico, cuando en realidad lo que hacen es poner barcos en el espacio, escafandras y quimeras al estilo de Star Trek o Futurama. Ya va siendo hora de despertar de ese sueño, más digno de Cyrano de Bergerac que de gente del siglo XXI.

Los viajes tripulados a otros mundos son una especie de alpinismo para frikis, básicamente se trata de subir y bajar del monte, un eventual logro de élites y un espectáculo de poderío técnico, como expulsar al "hombre bala" de un cañón para asombrar a los espectadores del circo. Para explorar el cosmos contamos con sondas automáticas que tienen unos costes muchísimo más bajos que los que implica transportar y mantener con vida en el espacio a aparatosos y temperamentales pedacitos de biosfera. Pero el sueño himenóptero que da sentido a los viajes tripulados a otros planetas, el sueño de Tsiolkovski y Von Braun y de todos los que después nos sedujeron con fantasías sobre tribus propagándose por el cosmos y estableciéndose en colonias en otros mundos cual plaga de langostas interplanetarias, ese sueño nunca lo realizaremos mediante alpinistas con aspecto de buzos.

Las personas suben a cumbres heladas o bucean para pescar sepias, pero al rato bajan de las montañas o salen del mar y preparan las sepias en la barbacoa de su casa de verano. La gente no se queda a subsistir por años en una capsula de supervivencia anclada en la cima del monte Everest, ni se mete a vivir con su familia en un cubículo con forma de lavadora dentro de una ciudad submarina. Los mamíferos no van a salir de la Tierra, y no los vamos a sacar de aquí si no es azuzándolos con un cometazo, una llamarada solar o algo que asegure la inminente perspectiva de un planeta bien frito, mientras tanto es fútil soñar con desperdigar animalitos en vuelos interplanetarios. La Galaxia es un lugar destinado a sondas automáticas, computadoras y con el tiempo quizás a humanos electrónicos, pero mientras mamíferos seamos los viajes tripulados al cosmos serán un carísimo tipo de alpinismo para frikis.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo estoy a favor de las misiones espaciales tripuladas. Si no es por las cápsulas Gemini hoy no podríamos disfrutar del papel de aluminio, de las sartenes antiadherentes ni del plástico ABS. Sin esos avances tecnológicos me sería imposible ir al fútbol con mi bocadillo de tortilla envuelto en papel "albal" y mi bota de vino plastificada por su interior.

Zeros dijo...

Heli, es que no se trata de hacer un paseo sobre la Luna, como antaño, ni de vivir en la cápsula con forma de lavadora que es la ISS. Se trataría de crear una base lunar permanente, punto de partida para salir hacia Marte . Si se cancela el programa espacial, este punto de partida no se podrá llevar a cabo (ignoro cuáles eran los objetivos del plan cancelado, pero cancelándolo, lo único que se hace es retrasar lo que dije antes).

Además, a saber qué nuevos desarrollos se podrían conseguir, como comenta el anónimo.

Vale, es verdad que cuesta una pasta, pero al final, se le acaba sacando partido.

Heli dijo...

No se me escapa demasiado el desarrollo de tecnologías que ha promovido la astronáutica. Es un campo que me fascina, pero también considero que el ser humano es cada vez más prescindible en el espacio, y pienso que estamos abducidos por toneladas de literatura fantástica que trazaba una vía para la exploración del Cosmos que ahora no es realista, y además es muy viejuna en su filosofía, vamos a llamarla "vía antropomórfica", más cercana a las fantasías de las Space Operas (barcos con marineros en el espacio) que a nuestra realidad económica y técnica.

Bambú dijo...

Que se favorezcan las tecnologías directamente, que es mas barato. Ese dinero debe invertirse en resolver las hambrunas y curar el sida o el cancer, y en conocer lo que tenemos más accesible: nuestra pripio planeta. Seamos prácticos. Conocemos demasiado poco, por ejemplo, acerca de los fonods oceánicos, que están aquí y las tecnologías necesarias para explrarlo son mucho más barato.

Yo creo que se he reanudado la carrera espacial, y extendido a un ábito internacional. Todos quieren pisar Marte.

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