Voy a explicar donde debería concentrarse la población de humanos en el futuro. Esto es demografía ficción entendiendo el futuro como un recorrido hacia la utopía durante el que los seres humanos tienden a vivir cada vez mejor. Divagaré un poco sobre el "porqué", menos sobre el "cómo", que se lo dejó todo a los científicos, ingenieros y ocurrentes lectores de siglos venideros. Para basar mi proyección he utilizado un mapa de España, que es un estado manejable por su pequeña extensión y además también es el que más conozco. Se podría intentar con todo el mundo, pero el blog es demasiado estrecho y llevaría más tiempo pensar y delimitar las zonas correctas
Cómo se ve en el dibujo la franja amarilla sería ocupada por humanos españoles, mientras que las tierras verdes son para ciervos (ciervos españoles, andaluces abajo, ciervos vascos arriba, etc), obviamente también para conejos, osos y ardillas de distinta etnia y nacionalidad. La zona verde esta reservada para las criaturas del bosque mientras la zona amarilla sería para urbanizaciones y campos de golf. La disposición de las áreas obedece principalmente a la relación de los seres humanos con el clima, orografía, chiringuitos y paella.
El ser humano es una especie de clima templado, para prosperar en ambientes más fríos precisa una tecnología muy sofisticada e invertir mucha energía a fin de recrear el clima para el que se encuentra adaptado. Pero incluso construyendo ambientes artificiales de microtrópico las personas no se desenvuelven cómodamente en climas fríos, porque un microclima artificial es un espacio que requiere mucho esfuerzo mantener y se haya repleto de fisuras e inconvenientes. Si existen seres humanos viviendo en Rusia o Finlandia es a causa de la presión demográfica que esquilma los recursos de las zonas templadas y provocó que unas tribus fueran empujando a otras hacia tierras cada vez menos cómodas para la especie, y así hasta que hemos acabado con gente viviendo en el ártico o en Madrid. Pero incluso los ainus, unos especialistas en sobrevivir en el frío extremo, hoy en día mantienen a tope la calefacción de sus casas de construcción occidental.
No hay pueblo que no desee prosperar en un clima templado si sabe que existe, y no existe grupo humano que no se permita hacerlo cuando tiene posibilidades de migrar sin afrontar obstáculos insuperables en las tierras cálidas, como falta de recursos o la oposición armada de otro grupo más fuerte. Cuando los seres humanos tienen posibilidades tienden a desplazarse hacia climas templados, o dicho en términos más actuales: los ricos se van a vivir a Mallorca, independientemente de su amor por su tribu o su país de origen. No podemos meter a todo el mundo en Mallorca, pero la franja mediterránea de España es muy parecida en cuanto al clima templado. No obstante Mallorca podría quedar perfectamente como la capital de España y de Alemania también. En realidad deberían migrar a España todos los alemanes que faltan, porque más arriba de los pirineos el mapa básicamente también estaría pintado de verde y repleto de ciervos.
Luego hay otras consideraciones para escoger una franja de tierra frente al mar Mediterráneo. Históricamente las urbes de la mayoría de civilizaciones se han asentado cerca del mar o junto a los ríos, y la tendencia de los urbanitas a escoger la playa como el mejor sitio para invertir el tiempo que han conseguido, con más o menos sufrimiento, gracias a su trabajo dice bastante acerca de la conveniencia de escoger una franja de tierras con playas muy próximas. Existen zonas templadas en el interior, pero sin playas o algún río importante donde chapotear no pueden considerarse aptas para un asentamiento humano. Aprovecho para zanjar cualquier conato de debate, de norteño con playa en su región, puntualizando que estamos hablando de que necesitamos zonas donde al nadar no corramos peligro de morir de hipotermia, o donde nadie tenga que preguntarse a qué lugar van a ir a parar las gambas de la paella si se da un baño después de comer.






