Mujeres de botox

Ayer por puse la segunda cadena de la televisión para amenizar la cena cuando oigo que un pseudocirujano le dice a una señora que debe hacerse un rejuvenecimiento de la vulva. Ahí se me atragantó la vianda, y no había hecho más que comenzar, porque sin sospecharlo mi cena y yo nos íbamos a sumergir en una historia de terror que se desarrollaba en un mundo opulento y glamouroso de señoras de tetas de goma y rostros paralizados con botox en el que, por lo visto, había que mutilarse los genitales para "ser cool". Ahora que comenzábamos a concienciarnos sobre las infibulaciones (millones en el mundo) resulta que en los países desarrollados empiezan a tontear con esas perrerías. De momento "sólo" estamos cortando pedazos de vulva, pero denles tiempo y ya verán como se les ocurren cosas más gore.

Somos incapaces de vencer la malaria o el VIH pero utilizamos los recursos de la medicina moderna para perforarnos, mutilarnos y rellenarnos de silicona en un nuevo milenio fascinante, en el que nos hemos propuesto usar la tecnología para volver de forma rápida y aséptica al estadio de los salvajes. Es preocupante, y también lamentable que tanta gente opulenta, con las mejores condiciones y en los mejores sitios para afrontar y solucionar los problemas del mundo en realidad se estén ocupando de perpetuar las tradiciones más retrógradas, malgastando sus recursos, su energía, su tiempo e incluso la salud por obsesiones estúpidas promovidas por una industria sin escrúpulos. Urge cierta beligerancia contra todas esas modas sangrientas que impulsan comerciantes dispuestos a hacer negocio a cualquier precio.

En el blog de Programas.tv.online se puede descargar el documental que vi ayer, se llama Prisioneras de la imagen.

Desnudo sobre la hierba de Fernando Botero

Dibujo de Sol Daiana Murua
"Sol de marzo" de Sol Daiana Murua

Apertura sonora del blog cortesía de Violeta