Seguiré negandome a que los míos entren en clase de Ciudadanía, me niego a que adoctrinen a mis hijos, sólo la Ley de Dios que expresan con claridad nuestros obispos y la moral y ética de nuestra derecha que Rajoy y Aguirre quieren aplicar en nuestro país, asaltado por marxistas y ateos, que unidos con otros terroristas pretenden imponer unas creencias satánicas. El Supremo está vendido al poder rojo y masón, ocupemos el estado y demos ejemplo de nuestra valentía histórica.
Lo publicó Escolar, extraído de un comentario de ABC, pero yo lo vi en Enchufa2, donde el inefable Iñaki lo ha puesto no se si para asustar un poco a sus lectores. Y nos sorprendimos mucho del comentario, pero la verdad es que sigue la típica serie de cliches que se leen a poco que se desplace uno hacia la blogosfera teocon. Sobre los ateos aceptaremos que hay cierto activismo. Sobre los marxistas, como no sea los de Groucho Marx... Para mi lo más notable del párrafo es que estos tipos aun andan con esa fijación por introducir a los pobres masones en todos los fregados. A estas alturas del siglo XXI continuamos oyendo el discurso paranoide sobre la masonería. Al menos ha salido el antisemitismo del folclore conspiranoico del integrismo patrio lo que ya es un avance, aunque sólo sea porque las nuevas coyunturas políticas han acercado a nuestros ultras a los neocon proisraelies useños.
¿Realmente los masones son tan combativos contra el clericalismo? Pues si, pero estamos hablando de grupos e individuos que, al menos en España son minoritarios, y aunque en otras épocas tenían unas ideas progresistas ahora se podrían considerar en muchos aspectos como conservadores, si bien es cierto que frente a las ideas de las grandes religiones cualquier otra opción parece progresista. A lo mejor es que como no frecuento el ciberespacio masónico no estoy al corriente de los maquiavelicos planes que se pergeñan en esos ambientes.
Pero creo que los integristas al incluir a los masones entre sus grandes enemigos y causa notable de sus nuevas desdichas suman a la realidad sobre el tradicional anticlericalismo -que efectivamente es muy apreciable- una leyenda urbana sobre la masonería que ha sido arrastrada desde los más oscuros regímenes del siglo XIX y XX. Como si un granjero relatara a sus amigos que unos zorrillos atacaron a sus gallinas y además incluyera que los raposos venían acompañados de varios dragones. Es una fantasía viejuna, pero es que estos muchachos son expertos en tragarse bulos aun más antiguos. Hay que asumir que los ateos, los izquierdosos y los liberales anticlericales seguimos sin dar miedo si no tiran de nuestros hilos unos malvados masones ocultos en las más altas instancias del poder.
Masones haciendo de las suyas con el Baphomet. El autor de la ilustración parece que ha hecho un popurrí entre masones y templarios.






