Más de dos millones

Más de dos millones de participantes concurrieron el sábado en una manifestación contra la próxima ley del aborto si hay que dar crédito a lo que decía el presidente del Foro Español de la Familia cuando arengaba a las multitudes en Madrid. La televisión autonómica dio una cifra algo más baja, sólo fueron un millón doscientas mil almas, seguramente incluyendo las de los homúnculos, que esperan en forma de óvulos, embriones y espermatozoides su oportunidad para darnos la lata en el futuro.

Otros medios del periodismo que desde su particular visión de la equidistancia informativa promocionaban la manifestación con globitos ofrecían las mismas cifras igualmente disparatadas. Hay quien dijo que estos periodistas manipulaban. La indignación lleva a la gente a utilizar términos que tienen poco que ver con cómo funcionan los medios. Es cierto que el periodismo inventa cosas, pero manipular es mucho más que mentir. La RAE nos dice que quien manipula ha de distorsionar la información para ponerla al servicio de sus intereses por medios hábiles y arteros. Esto no es lo que estamos viendo.

Los manipuladores (¡los muy ingenuos!) creen que existe algún tipo de inteligencia entre sus consumidores. Por eso en cierto modo perverso respetan la inteligencia de la audiencia. El manipulador asume que tiene delante a personas con cierto pensamiento crítico, de modo que trata de conducir su atención a través de astutas estratagemas, enviando información sesgada sutilmente camuflada bajo el aspecto de noticias que parezcan objetivas. Pero los grandes medios trabajan con la sutileza de una estampida de elefantes ebrios, descargan todo su material ideológico a las claras, sin tapujos y sin complejos, no se molestan en disimular: no respetan la inteligencia de los consumidores, ese es un factor que han descartado de su ecuación de marketing, ya veremos si con razón o no.

Manipular exige esfuerzo y astucia, requiere inteligencia, arte y gracia, virtudes que se adormecen cuando sientes que prosperas bajo un grupo que es complaciente con tus productos. Los grandes medios que creen descansar sobre una población estable de lectores dicen burradas como las del millón de participantes y las repiten con tal desparpajo que sonrojan e indignan a los ciudadanos que gozan de un criterio independiente, porque las peores burrerías son las que nos pasan inadvertidas, pues se encuentran ocultas para nosotros bajo la tiranía de la "normalidad" que impone inconscientemente la mayoría de nuestra tribu.


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2 comentarios:

Almu dijo...

Jajaja, me ha encantado lo de los elefantes ebrios. Precisamente, el otro día hablábamos de estos temas mi hermano y yo. Él va a una universidad privada, católica para más INRI. Resulta que en una asignatura optativa de periodismo que está cursando, analizaron la portada de los 4 periódicos más importantes de España: a saber, EL MUNDO, ABC, EL PAÍS (el 3º, según ellos, eso sí) y La Razón. La conclusión de la clase era que EL PAÍS era un periódico manipulador porque la noticia más importante de su portada no hacía referencia a la manifestación del domingo (ésta aparecía en un segundo plano), sino al caso Gürtel. Los demás, que a Gürtel ni lo mencionaban, eran mucho más "imparciales"... cuánto mal hacen a un periódico los lectores excesivamente "leales".

Por cierto, se te ha perdido una "h" al final de la 4ª línea del 2º párrafo, "ha de distorsionar".

Heli dijo...

Gracias! hay cosas que el corrector del Firefox no me arregla. :P

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