Tiendas de chinos


Cuando voy a comprar gusanitos a uno de los hiper de chinos que hay en el pueblo siempre me encuentro con una hermosa dependienta interneteando con su netbook. A principios de siglo (de este siglo) los aborígenes no podían imaginarse que en el pueblo trabajaría una señora de rasgos orientales vendiendo gusanitos y a la vez navegando avezadamente por la red con una computadora. De hecho los dependientes del lugar todavía no se imaginan entrando en Internet en los ratos de espesa calma que les regala el estío. Por lo común el aborigen aguarda a la clientela detrás del mostrador con la mirada perdida en el horizonte, o a lo sumo ojea con desgana un ¡HOLA! mientras la señora del hiper lleva horas conectada con su prima de Pekín, con la sobrina de Taipéi y con el Ejercito de Liberación del Pueblo de la República Popular China y ha enviado diez mil fotos de importantes enclaves estratégicos más una lista detallada de todas las fortificaciones de los alrededores. Los aborígenes de esta España profundísima que compran gusanitos en la tiendecita de la bella e inquietante señora asiática entran todos los días en el futuro sin percatarse.

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Dibujo de Sol Daiana Murua
"Sol de marzo" de Sol Daiana Murua

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