El Planeta Salvaje


El Planeta Salvaje es un gran clásico de la animación europea, dice Wiki. No sabía que tuviéramos un clásico de la animación europea después de todos los años que llevo sobre el planeta Tierra, y que son exactamente los mismos años que tiene El Planeta Salvaje, pero supongo que es el problema de formarse con telebasura y material de videoclub. La película fue una coproducción de Francia y Checoslovaquia que adapta la novela de Oms en serie de Stefan Wul, y llegó a ganar un premio en el festival de Cannes (de 1973). Pero yo ni idea hasta ayer, colisioné con ella mientras buscaba música y he acabado viéndola entera, que ya es una proeza teniendo en cuenta que al tratarse de cine francés y checoslovaco tenía todas las papeletas para ser soporífera y que los naturales de Internet hemos desarrollado una capacidad de atención de un par de minutos como máximo. Lo que me ha gustado del filme es el entorno surrealista, lleno de bichos y momentos entre raros y absurdos que logró el director René Laloux gracias al poco conocido tipo de animación de la escuela checoslovaca y a los escenarios dalinianos que creo Roland Topor. La historia es lo menos alienígena de la película, pero ver una narración que pese a las terroríficas acciones de algunos personajes no es para nada maniquea siempre es algo extraordinario en el cine (bueno en el cine y en los telediarios, en los periódicos, en los blogs, en los patios de vecinos, etc). El vídeo se encuentra en Youtube subtitulado y todo, por si alguien quiere verlo lo he colocado en lista de reproducción, para no tener que ir pinchando durante el visionado.

2 comentarios:

Ciruelense dijo...

La estoy viendo, tiene un nosequé que inquieta y atrae, como las obras de los surrealistas. Creo que puede ser una buena película para un día feo: hace un rato he oído un fugaz apunte en la radio; ha muerto a los 94 años de edad Les Paul, el hombre que cambió la música para siempre. Aún seguía actuando, tocando como nadie la legendaria guitarra eléctrica que inventó. Recuerdo cuando estuvo en España, tocando en Sevilla en un festival de guitarra, a mediados de la última década del siglo pasado. Ya no cumplía los setenta, tocaba con una limpieza y una precisión inverosímiles, nunca había visto nada igual. Pero su música no se quedaba en la forma químicamente pura; lejos de la asepsia de su técnica, cada una de sus notas era como un destilado de todo el jazz y el rock y a la vez una invitación a disfrutar del mundo. Era un artista y un genio.

Heli dijo...

Tampoco estaba muy al corriente de la vida de ese señor. Que ignorancia la mía. Me pondré a buscar material sobre el tema para desasnarme.

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