El preservativo y la cruz

El ayuntamiento de Nápoles decidió retirar de un museo una pieza expuesta que consistía en un crucifijo cubierto con un preservativo. La alcaldesa dijo:

"Está claro que, cuando falta la inspiración artística, se intenta hacer hablar de uno mismo con obras artísticas de pésimo gusto y que no respetan -como se debería- el sentimiento religioso de los ciudadanos (...) Naturalmente, cuando pido respeto hacia lo sagrado, me refiero a todas las religiones y no pretendo reducir la libertad del arte. Pero, repito, en este caso lo que falta es el propio arte, mientras reina el soberano pésimo gusto"

En el caso imposible de convertirme en algún tipo de "autoridad suprema" de la ciudad de Nápoles y encontrarme con un crucifijo envuelto en un condón expuesto como pieza de arte en un museo público de inmediato mandaría clavar las cabezas de los responsables en picas, dejándolas a la entrada de la ciudad para escarmiento de funcionarios corruptos, artistas conceptuales y otros maleantes. Porque es de escándalo las riquezas que sustraen al erario del Estado y los desperdicios que generan toda esa serie de pícaros y protegidos autodenominados artistas que justifican sus basuritas y pillajes a base de retorica pseudointelectual aparentemente transgresora.

"La cara del Cristo está como envuelta en un sudario y para mí significa que él está más próximo a nuestro dolor y sufrimiento de lo que podemos imaginar" Sebastiano Deva (el artista)

Concuerdo en parte con la alcaldesa, salvo en la excusa del "respeto a lo sagrado" que esgrimió para retirar el crucifijo, y que viene a ser la misma peligrosa idiotez totalitaria que predican los integristas de todas las religiones. Estaría muy a favor de, como integrante de una agrupación de artistas, sufragar junto al colectivo un lugar privado para exponer la pieza y que todo el mundo pudiera admirarla sin problemas, o bien organizar junto a un grupo de anticlericales una campaña colocando la imagen de ese mismo crucifijo en toda la flota de autobuses de Nápoles, porque no se trata de censurar la expresión de la gente por la disparatada idea de que se debe respetar un símbolo del catolicismo, se trata en realidad de no poner patas arriba la civilización convirtiendo museos públicos en experimentos delirantes de adocenadas vanguardias.

Fuente: www.diariocordoba.com

4 comentarios:

Jezabel dijo...

Pasa lo de siempre. Hay dos tipos de libertad, la suya y la nuestra.

Qué triste.

Alea dijo...

Yo no sabría definir lo que es arte y lo que no, pero de lo que si estoy segura es de que en muchas ocasiones siento que me toman el pelo. Cuando la tomadura de pelo es a costa del erario publico mi sensación ya no es de confusión sino de cabreo franco.
En cualquier caso el arte puede ser irreverente pero no todo lo irreverente es necesariamente arte.
La libertad de expresión tampoco creo que consista en que yo subvencione la exhibición de cualquier mierda que trate de ampararse bajo el manto de la denominación "arte" simplemente porque es provocador o impactante. De nuevo el arte puede ser provocador pero no todo lo provocador es arte.
Aun recuerdo cuando un mal llamado artista dejo morir de hambre a un perro atado. Era provocador desde luego, el artista lo defendía como su forma de expresar el rechazo sobre el hambre en el mundo, pero a mi juicio, podía elegir una forma de expresar su inconformidad con el mundo y su arte sin tanta crueldad.
Estoy de acuerdo con heli con que el motivo principal para retirar ese a mi juicio engendro es mas la ausencia de arte que la irreverencia aunque ser irreverente puede ser la manera de asegurarse un escándalo que haga propaganda del supuesto artista.

Almu dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo. El problema aquí es estético y no ético. No he visto el crucifijo, probablemente sea una bazofia como obra de arte... pero el mensaje que transmite no es ni más ni menos digno de exhibirse.

Manuel Antono Nuñez dijo...

Parece que el Arte cumple una cierta función de culto seudoreligioso, o religioso a secas. Prueben a decir en Barcelona que el gurruño de tubos de acero que corona la azotea del museo y fundación Antoni Tàpies es la reproducción a escala monumental de un gurruño de alambresengurruñados por la sagrada mano del maestro Tàpies, y ríanse ustedes de la Santa Inquisición.

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