Agnosticismo blandengue

Los agnósticos son esos simpáticos prestidigitadores que bajo piadosas intenciones nos esconden a los dioses en algún agujero de gusano, los hacen perder de vista de la discusión, los suplantan por astrofísica de atrezzo y se las apañan para que todo acabe en surrealistas diálogos sobre lo incognoscible. La verdad es que el agnosticismo es adecuado para describir la posición de prudente reconocimiento de la ignorancia que podemos tener sobre cualquier tema más o menos fundamentado (por ejemplo dudar sobre si el velociraptor, un dinosaurio que existió, tenía o no plumas). Pero es un término que nunca debería utilizarse en debates sobre personajes de fantasía. Porque fuera de un contexto estrictamente ateísta, o también fuera de un contexto más científico, el agnosticismo, aunque etimológicamente es muy atractivo, se ha popularizado para explicar nuestra posición en relación al teísmo. Los culpables de semejante deriva podrían haberlo utilizado para explicar su posición en relación a los velociraptores, pero por alguna razón les interesaba más hablar sobre Dios (¿?), desde entonces quedó trágicamente pegado a los discursos y debates entre escépticos y creyentes.

En las discusiones sobre la existencia de Dios cualquier persona con cierta culturilla y un amplio pensamiento crítico puede deshilachar la trama de las historias teístas (las de los dioses de las religiones). Es fácil hacerlo porque son relatos desmadejados. Merecen ser conectados con la realidad tanto como los comics de Superman, y eso que las historias de superheroes son muchísimo más consistentes y cabales que las de las tradicionales figuras mitológicas. El problema viene cuando se mete por medio un agnóstico despistado lleno de buenas intenciones y consigue enredar con especulaciones sazonadas de terminología pseudocientífica a fin de dar algo de soporte al batiburrillo de no-sabemos-sobre-no-se-sabe-qué del que él pobre agnóstico tampoco sabe nada... aunque eso no le impide hablar, pero que los creyentes tienen muy claro de quien se trata, que es lo que quiere y como se llama: se llama Dios, nació de una virgen, de la cabeza de Júpiter o de la espuma del mar, es trino, le agrada que le sacrifiques cabras, bebes, prisioneros de guerra asirios o señoras vírgenes, quiere que lleves una barba larga, no quiere que te cortes el pelo, quiere que te rebanes parte de la pilila, no quiere que te acuestes con gente de tu sexo, no quiere que te acuestes fuera del matrimonio, ha creado un sistema de castas, dirige a un jefe infalible que manda sobre una organización de magos, etc.

Sin duda los frikis seguidores de Superman se pueden tomar muy en serio las discusiones sobre la vida del alienígena del planeta Cripton, el sinsentido es meter el agnosticismo dentro de una discusión de superheroes, incluso aunque un comic nos ilustre sobre como Galactus creo el universo, incluso aunque Galactus tenga muchos fans, incluso aunque ese comic tenga cuatro mil años de antigüedad. Cuando el agnosticismo se echa a modo de piadosos tropezones en una sopa hecha de cuentos de fantasía, donde hay gente que se cree realmente esos cuentos, el resultado es que enturbia bastante bien el caldo, y acaba como un falso salvavidas, que ni siquiera es considerado aceptable por el agnóstico, donde los creyentes tratan de subir los personajes de sus historias.

Cerebro blandiforme de un agnostico estudiado en 1835 por el doctor Gasparelli, eminente frenólogo.

Dibujo de Sol Daiana Murua
"Sol de marzo" de Sol Daiana Murua

Apertura sonora del blog cortesía de Violeta