Ateísmo militante

Me siento un tibio aunque correcto ateo militante. Simpatizo con la causa dawkinsiana, tengo mi propia "A" pegada en el blog, me suelo meter bastante con las religiones y llamo blandengues a los agnósticos con frecuencia. Creo que cumplo correctamente con mi cupo de ateísmo militante. Pero reconozco que el ateísmo es simplemente un poco de escepticismo aplicado a los dioses. Como pasa con el apitufismo el ateísmo tampoco ha organizado políticas de envergadura en pos de la felicidad, la libertad o el progreso. Más bien el ateísmo es el equipaje que aparece cuando todas esas cosas buenas se instalan en los cerebros. Por lo tanto hay filosofías y cosmovisiones que generan o alimentan el ateísmo, como la propia actividad científica, pero por si mismo el ateísmo no tiene mucho alcance y al contrario de lo que suelen hacernos ver no siempre va de la mano del librepensamiento (ver ateos soviéticos o ateos religiosos).

Para ser un buen librepensador no hace falta estar en el ateísmo. El ateísmo no acompañó siempre a la gente que tenía ideas modernas de independencia y libertad, porque las personas que no creen en dioses nunca han sido abundantes y el progreso de las libertades y derechos se lo debemos principalmente a deístas y a religiosos. Por otra parte no creer en ningún dios no le inmuniza a uno contra la credulidad. Hay personas que piensan que los dioses no existen pero se creen los anuncios de leches con vitaminas o los rumores sobre motores de agua, o aun peor, acaban apoyando de forma acrítica todo disparate que venga etiquetado como "ateísmo".

Desde luego existen ateos que mantienen la coherencia de su escepticismo en otros asuntos, pero eso no significa que estén dispuestos a hacer algo a favor de la ilustración, la libertad o los derechos de los demás. El ateísmo aunque nace de la razón no se orienta automáticamente hacia un fin político concreto, hay ateos religiosos que no podrían reconocer a su sociedad si ésta no tuviera religión, no sólo porque piensan que la religión transmite una moral correcta, también por la cultura (el arte, las tradiciones) asociada a los cultos y que caracteriza a nuestra civilización. Estas personas, aun reconociéndose como una rara élite, siempre defenderán el culto de sus antepasados. Por otro lado hay deístas que no están de acuerdo en utilizar a Dios para introducir una ideología o sostener grandes organizaciones de dudosa moral, de modo que confluyen con muchos ateos en cuanto a la naturaleza y consecuencias de los cultos. A la religión la sacude todo el mundo, tanto ateos como deístas, y también lo haría Dios, si fuera bueno. Pero como digo hay ateos que la defienden.

Cuando navegamos por webs de contenido ateísta nos encontramos a blogueros como yo, con un discurso que suele limitarse a desmontar y dar la paliza a los dioses personales, concretamente a los dioses de las grandes religiones, que son los que tienen ocurrencias y una personalidad antropomorfa rica y definida, y donde se puede meter mano para despiezar al personaje, porque toda idea humana conlleva imperfección, contradicciones e incongruencias, de modo que toda idea humana se puede desmontar y analizar para señalar su falsedad o su error, y los dioses son sólo ideas que amontonan más ideas. También es verdad que los dioses del islam o el cristianismo son los únicos dioses que alborotan y lógico es que reclamen más atención ¿Quien se ocupa ahora de dejar al descubierto las majaderías de Horus o de Anubis? más bien nadie, porque sin doctrinas y masas de seguidores esas antiguas deidades se han convertido en pintorescos e inofensivos animalitos de la cultura popular que no representan peligro alguno para el ser humano. Al final la principal actividad de los ateos militantes no es tanto vapulear a los dioses como a las ideologías que se apoyan sobre ellos y que sostienen unos cuantos oscurantistas, un montón de fanáticos y muchísimos crédulos.

Los ateos militantes, los de las "marchas ateas" y los que la gente o ellos mismos confunden con "los ateos" a secas, van más allá de su negación sobre la existencia de los dioses, implican en su activismo muchas ideas como el humanismo, el avance científico, la libertad individual, la sociedad liberal, el laicismo y derechos humanos como la igualdad, la libertad de expresión, la libertad reproductiva o la libertad sexual, todas esas ideas que las grandes religiones siempre se han empeñado en oscurecer, entorpecer, constreñir o aplastar, y que son ideas en las que también confluyen muchos deistas (muchos más que ateos, simplemente porque hay muchos más deistas que ateos). Dicho esto pienso que en un mundo tan violento y enojoso, en el que los religiosos que alimentan a las grandes organizaciones eclesiásticas tienen, por su mayor número, tanto peso y poder para cambiar las leyes de los Estados, y en no pocos países amedrentar a los herejes, los seres racionales antes de atascarnos demasiado en que nuestro ateísmo pese más que otros ismos, deberíamos promover todo liberalismo, humanismo, tolerancia, lo que sea que sirva para que los ciudadanos puedan debatir furiosamente y expresar cualquier blasfemia o idea políticamente incorrecta sin que se vea demasiado perjudicada su supervivencia. En ese sentido, adelante con el ateísmo militante, y con cualquier otra herejía

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10 comentarios:

Iñaki dijo...

Gran artículo. Fantástica reflexión. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Sólo me jode no haberlo escrito yo... ;-) Envidia sana en cualquier caso.

Rodion Romanov Rashkolnikov dijo...

Como me gustaría salir del closet. No he hallado otra forma (en mi absoluta pusilanimidad) de pasar la moral con la que voy de acuerdo a mis hijos, que apoyándola en la moral católica en la que yo creí.

Aún siento que la religión no es innerentemente mala como aglutinante social (es decir, que quedé por allí clasificado entre tus seres despreciables) pero sí me doy cuenta del peligro que representa como forma de control a las masas ignorantes/ignoradas.

Sigo en lucha interna. Saludos.

Heli dijo...

Seres "despreciables" no, sólo maquiavélicos. Para mi una acción maquiavelica puede tener buenas intenciones, pero en este caso poca esperanza en el ser humano. Y pienso igual que ellos sobre las religiones, salvo que a diferencia de los maquiavelicos yo creo que si es conveniente ir desmontándolas.

Alea dijo...

Mi hija por ejemplo es igual de atea que yo, pero su militancia atea es casi nula mientras que la mía ha sido y es mucho mas activa. No es por que ella tenga un ateismo menos consciente o menos racionalizado que el mío, el pensamiento escéptico de ella es impecable, pero no ha sufrido prácticamente nunca la presión del mundo religioso.
No está bautizada, el colegio al que acudió era exquisitamente laico, no recibió presiones familiares y aunque es consciente de que aun las iglesias intentan imponer sus normas morales, sonríe benevolente ante esos intentos considerándolos vanas pataletas destinadas al fracaso. Ocurre que ella es joven, y que la mayoría de los jóvenes que le rodean, pasan de la religión y oyen al papa y a los obispos como quien oye llover. La religiosidad de estos jóvenes está bastante poco arraigada y bastante poco replanteada, seguramente si les preguntan si creen en dios responderán con un sssisss... algo habrá. Pero ese algo no implica ningún cambio en sus vidas, ningún compromiso y ninguna adaptación a dogmas o normas. En cualquier caso consideran a la jerarquía un grupo de carcas alejados de la realidad y sin ninguna influencia sobre ellos ... y ellos son el futuro.
No hay militancia atea porque no viven en su medio a la religión como un peligro, al menos no como un peligro inminente y cercano. Quizá ese sea el mayor triunfo de la laicidad, que la religión deje de ser un problema para la vida de las personas, que lo sientan tan lejano como las guerras púnicas.

Heli dijo...

Me gustaría ser tan optimista como usted en cuanto al tema del triunfo de la laicidad. Yo creo que aun estamos muy lejos de eso y no veo que vayamos precisamente para adelante.

Daniel Gelabert dijo...

Muy buen artículo.Lo suscribo en parte,ya que para más sería necesaria una profundización epistemológica respecto a la especie homo sapiens y sus ancestros arqueológicos.Si digo que LA RELIGIOSIDAD ES INHERENTE a nuestra especie :ser ateo no implica ser a-religioso.Si fuésemos a-reliosos no habría comunicación con el mundo,ni invenciones,ni ciencia,ni bombones como los que yo hago ni las maravillas sexuales de las que somos generadores y receptores.
Soy ateo militante desde que me peleé con el ser inexistente que me instalaron en el ego desde niño.
Pero soy religioso,porque siempre busco generar cosas que me hagan mejor persona de lo que el miserable,impostor mundo pretende y permite.
El hombre aprende por imitación ...y deja de aprender por continuar imitando.
Cuando inventamos algo que nos supere,matamos al dios falso impuesto desde el Poder y alimentamos nuestra propia religiosidad.
Así,soy el primer Ateo.
Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Hace poco apareció en Amazon.com un libro denominado El evangelio según Leonardo (El misterio del Grial o la suma de todos los dioses). Su autor pretende demostrar que que el fenómeno religioso es un fenómeno político, pues sirve al poder. Dice, son elaboraciones de las clases dominante con fines cohesionadores; al última elaboración es la del siglo IV que dio lugar al nacimiento de la figura de Jesucristo. Jesús y Cristo son meros títulos que significan Salvador y Ungido o Elegido. Las historias de todos los Salvadores, Ungidos y Elegidos que poblaban el mapa religioso de Roma se concentró en las meras palabra de "Salvador" y "Ungido". Ellos contienen las parciales historias de Horus, Osiris, Amón, Atis, Mitra, etc.,tTodos ellos Salvadores de la Humanidad. Por esta razón dice Juan Antonio Reyes, su autor, el Dios del Nuevo Testamento no tiene nombre, pues, a fin de no incomodar a los seguidores de cada una de las divinidades, a partir de entonces el Dios es conocido también por los títulos: El Todopoderoso, El Eterno, o simplemente, el único Dios.
Estos procesos cohesionadores son llevados a efecto por las clases sacerdotales quienes aseguraban la posición de dioses de sus jefes los emperadores o reyes. La elaboración más parecida ocurrió con la figura de Amón, pues él concentró los poderes e historias de ocho dioses.
Sin embargo, postula Juan Antonio Reyes, que estos procesos cumplian antaño la función de acumular fuerzas (formar ejércitos más grandes) por la suma de las audiencias seguidoras de cada uno de los dioses consensuados.
Bueno, solo quería dejar esta opinión.
Saludos,

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