Los crucifijos salen de la escuela

Por primera vez un juzgado ha ordenado la retirada de crucifijos de un colegio público. No sólo es una acción coherente con nuestra democracia, creo que de forma colateral ha sido también un ejercicio de buen gusto. Siempre me ha parecido esperpéntico poner un instrumento de ejecución de reos (como la guillotina o la silla eléctrica) presidiendo un espacio dedicado a las artes y las ciencias a donde van a cultivarse tiernos infantes. Pero bueno, lo más notable es que con veintitantos años de retraso empezamos a cumplir con la Constitución y la idea de una democracia escrupulosamente laica que nació bajo la experiencia europea de miles de años de apaleamientos entre religiosos. Admitamos que vivimos en un régimen bananero lastrado por los restos del clericalismo de antiguas dictaduras y aquí todo va lento, pero en este sentido es un tímido avance y la sentencia es coherente y es importante.

Ninguna religión debe prevalecer frente a otras dentro del Estado, ya que el Estado, con todas sus herramientas (por ejemplo la escuela pública) es de todos y para todos, tanto para las mayorías como para las minorías. No es de los católicos, ni será de los musulmanes, tampoco será de los raelianos, ni de los budistas o de los ateos, etc. Las instituciones del Estado tienen que ser neutras para respetar las creencias de todos. Y neutralidad no es tratar de apoyar a todas las ideologías, si no dejarlas que prosperen libremente al margen de las instituciones públicas. No confundir con el espacio público, nadie dice que haya que prohibir las insoportables procesiones católicas o detener a los alegres hare krishnas que van dando la lata por los parques, ni acabar con las iglesias y demás centros de espiritualidad y política. Pero sería un disparate llenar las paredes de la escuela de símbolos en previsión de la ideología que siguen los niños. Tendríamos que poner en las aulas no sólo la cruz para los niños católicos, también una cabrita para los satanistas, la media luna para los musulmanes, la hoz y el martillo para los niños marxistas, la cruz de David para los judíos, los niños budistas lo tendrían complicado y ¿qué símbolos pondríamos para los niños agnósticos?.

Existe tal número de ideologías que un Estado no puede engordar tanto como para apoyarlas a todas. Si lo hiciera los colegios tendrían el aspecto pintoresco y sobrecargado de un templo hindú. Y además de cargarse la laicidad, mantener las paredes de las aulas atiborradas de maderitas, cerámicas, velas, etc sería antihigienico, antifuncional y un despilfarro. Por eso con esta sentencia nos situamos un poquito más lejos de las teocracias medievales o de las repúblicas islámicas y más cerca de una democracia moderna. Seamos optimistas y pensemos que con semejante velocidad de cambio en tan sólo unos cientos de años conseguiremos que este país se plantee la laicidad de su Estado. Quizás en ese tiempo futuro ya no exista España, pero como la estupidez si es infinita seguro que la religión continua perdurando. Para entonces es muy probable que la cienciología sea el culto más poderoso en Europa y nuestros tataranietos debatirán sobre retirar de los colegios imágenes de platos voladores y figuritas de San John Travolta.

7 comentarios:

Alfonso Armenta dijo...

Ya nos decía Einstein que él creía que sólo había dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana.

Pero que no estaba seguro de la primera.

owangela dijo...

Muy sutil ese humor que derrochas en pequeñas dosis, jejeje.
Es verdad que tantas maderitas son muy anti higiénicas (mucho mejor sería tener la cabra de los satanista, donde va a parar!)
En cuanto a los espacios públicos, no estoy muy de acuerdo. Por qué hay que soportar esas procesiones por nuestras calles (las de todos), con los cortes de circulación, los espantosos trompeteos y tamborreos a las tantas de la madrugada?
Lo de los krisna por los parques es menos engorroso, algo parecido a los que se montan un mítin o un teatrillo, o los que te van atropellando haciendo footing o patinando... pues habrá que ser un pelín tolerantes con el personal, pero las parafernalias católicas no tienen perdón de dios!
Oye! Que se dedique un espacio a ese tipo de actividades y que vaya quien quiera.

Heli dijo...

Mmm lo que propones sería algo así como lo del manifestódromo. Pero no me parece muy saludable meter las manifestaciones públicas de la gente (por cualquier ideología) en un cubito apartadas del resto de la sociedad. Podría llegar a ser muy orwelliano. Y la cabra, espero que sea de hule. :)

ocurrenciashabituales dijo...

Completamente de acuerdo. Va siendo hora de que España se europeíce un poco y vaya tomando el ejemplo de Francia.

Por cierto, ¿tú no escribes en menéame?

Heli dijo...

Más que escribir estoy enganchado a Menéame. Ahora toda mi ciberexistencia se reduce a conservar el karma. :S

Miramamolín dijo...

¿Los pasajeros de los taxis tenemos algún mecanismo legal para poder obligar al chófer a que quite la chapita de San Cristobal con la inscripción "no corras, papá"?

Heli dijo...

Me temo que no, porque el taxi es propiedad del taxista, supongo que puede poner cualquier fetiche que le venga en gana. En los autobuses públicos sin embargo no debería haber crucifijos (y en general creo que no los hay).

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