Romero en la ventana

Ya llevo dos semanas con el romero junto a la ventana de la terraza. En un primer momento puse menta, pero la menta es una planta con problemas serios de hiperactividad, crece rápido, pero se desparrama, se pone mustia si recibe mucha luz, vuelve a salir, otra vez se desparrama y de nuevo se quema con el Sol. Todo porque es una mata rastrera originaria de los bajos fondos de los bosques donde reina la penumbra. Y por eso tiene un carácter bastante hostil y se extendería por todos sitios si tuviera suficiente tierra y no intentara prosperar en un lugar tan soleado.

Después de la menta probé con tomillo, pero tampoco crece demasiado alto. No era buena idea para tenerlo junto a la ventana. De todas formas no se puede renunciar al tomillo. Porque ese pequeño arbusto es el máximo representante herbáceo de la zona, los montes no olerían igual sin él, y además hace infusiones estupendas. Así que los arbustos de tomillo irán debajo de las macetas que ahora tienen plantado el romero.

El tomillo y el romero son dos plantas que la evolución ha diseñado especialmente para mi terraza. Y aunque le tengo más afecto al tomillo hay que reconocer que el romero es una planta perfecta. Al igual que el tomillo necesita muy poca agua, prospera bien en tierras pobres y es feliz bajo la tremenda lluvia de radiaciones que caen por aquí durante todo el año, pero es más elegante y puede alcanzar hasta dos metros de altura. De momento están creciendo en sus jardineras y parece que van bien.

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Dibujo de Sol Daiana Murua
"Sol de marzo" de Sol Daiana Murua

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