Cultura libre

En 2008 los que siguen comprando música en el hiper son los analfabetos digitales, para los que sólo existen los reproductores de CDs, y también un diminuto porcentaje obviable de frikis de maquinaría antigua. Pero los analfabetos digitales, la clase social que aun mantiene la industria discográfica, acabarán por mutar en avezados internautas, mientras los frikis de maquinaria antigua seguirán estancados en un número despreciable, cada vez más bajo conforme vayan desapareciendo del planeta. En un futuro muy próximo la venta de copias no va a ser lo que mueva la industria de la cultura, porque los archivos se escurren por la red pese a lo que digan las leyes de cualquier país, y pese a lo restrictivas que sean esas leyes.

Intentar cambiar la realidad limitando la tecnología o con medidas represivas será imposible. Acabar con el intercambio de datos seria igual que destruir Internet, una regresión tecnológica de tal alcance que nos devolvería al siglo XX. Es posible tratar de controlar el intercambio penalizándolo, pero al ser una práctica masiva y transversal a toda la sociedad el escenario se asemejaría más a la persecución del tráfico de ciertas drogas, pero en su experimento más catastrófico. Una efectiva ley antidescargas será similar a la "Ley Seca" con una gran diferencia: la "Ley Seca" tenía muchos más moralistas detrás que los que tiene el copyright, porque nuestra afición por compartir es más antigua que nuestro gusto por el vino.

2 comentarios:

2 dijo...

Qué mala suerte que Enrique Dans no se presente a las próximas elecciones de Marzo. Creo que lo único que me haría titubear a la hora de otorgarle mi voto sería una hipotética candidatura de Sarkozy (convenientemente carlabrunizado).

El concepto dansiano de "venta de la atención" es el verdadero coco de toda la pesada maquinaria comercial y de intereses que se sostiene y es sostenida con presuntos productos culturales pero que, principalmente, es la mayor apisonadora de la cultura contemporanea. La cultura con minúscula.

Ayer tuve el privilegio de poder conversar durante unos enriquecedores minutos con el gran escultor Julio Lópezen eun encuentro fortuito mientras visitaba una exposición. Es incuestionable que Julio López es un Artista de verdad en toda la extensión de la palabra, un verdadero maestro, un hombre que ha enriquecido nuestras vidas y ha hecho y sigue haciendo cuanto está en su mano para hacer de éste planeta un lugar un poco menos malo para vivir. En el poco tiempo en que pude conversar con él, me transmitió un amor al Arte, un desprendimiento y una generosidad que chocan brutalmente con la caspa, la bruticie, la avaricia sin freno de los que se autocoronan como "artistas y gentes de La Cultura" que, naturalmente, carecen de los mínimos requisitos para, por ejemplo, lustrar los zapatos de Don Julio y tantos y tantas artistas que de verdad lo son -en cualquier rama de las artes- pero que el Poder nos impone por tierra, mar aire y otras vías sbliminales como modelo cultural.

Los analfabetos digitales de los que habla usted, son el gran capital con que cuenta la máquina de la cultura. Son cuidadosamente aleccionados desde el tubo catódico (o plasmático, en éstos tiempos)porque la máquina tiene que seguir funcionando. La tele y la radiofórmula escupen sin cesar dogmas y consignas que determinan -si o también- lo que es cultura. No hay vuelta de hoja. Yo no me veo tan optimista como usted, la máquina sabe lo que se juega y va a poner todo su potencial para seguir funcionando. Me temo que la única manera de que pare su endiablado funcionamiento será el reemplazo biológico; cuando la primera generación, que igual existe, igual no, de niños de Internet y nada más que de Internet alcance la mayoría de edad pecuniaria, es decir, la edad del pavo y de empezar a gastar sus escasos ingresos de adolescente. Cuando hay menos que pocos euros en el bolsillo y conexión a Internet en casa de pa y ma, la decisión de comprar cedés se complica bastante. Y ahora mismo todo eso va a depender de la lucha del dinosaurio televisivo contra el microbio internetiano. La lógica y las ganas me dicen que los microbios suelen masacrar a los dinosaurios, pero que esas masacres se llevan muchos años.

Las últimas músicas que he conseguido -P2P, faltaría más- son unas grabaciones de principios del siglo XX, remasterizadas desde rodillos de fonógrafo, de música circense interpretada en auténticos órganos Calíope , un album de grabaciones de los años 40s de Jo Privat y el único elepé que grabó la desaparecida banda española "Sin Recursos" a principios de los 90s, de lo mejor del pop hispano de todos los tiempos. Grandiosas obras que estarían irremisiblemente muertas si no existiera Internet, y con una calidad exponencialmente, infinitamente, cruelmente, aplastantemente incontestable comparado con los subproductos que segregan los orificios innombrables de la "gente de La Cultura". Es obvio, clarísimo, pero la generación TV permanece ciega a esa obviedad por una grave discapacidad provocada por un estilo de vida catódico plasmático inseparable de la existencia cotidiana. Lo dicho, hasta que no venga el reemplazo biológico, la cosa está difícil, aunque no imposible.

Ayer, Julio López comentaba con auténtica pasión el momento de plenitud artística que vivió cuando un poco conocido escritor mexicano le dedicó un cuento -de terror, en fin- basado en una pormenorizada observación de una de sus esculturas. Sin mediar un céntimo, cultura por cultura, arte por atención, obra sobre obra. Dansismo químicamente puro, de un maestro que lleva 60 años dandole duro a la arcilla, el yeso y el bronce, que se dice pronto.

Heli dijo...

Este articulo esta interesante: http://www.economist.com/business/displaystory.cfm?story_id=10498664

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Dibujo de Sol Daiana Murua
"Sol de marzo" de Sol Daiana Murua

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