Pikachus herejes

Un cracker inspirado en las palabras de un alto cargo del Santo Oficio, un tal Joseph Ratzinger, dice haber robado el texto íntegro del último libro de Harry Potter de la editorial que prepara su distribución. La intención del cracker era revelar el desenlace de la novela y de ese modo desmotivar la lectura de los potenciales consumidores del libro porque, en sus palabras "Él (Ratzinger) nos explicó como Harry Potter llevaba a los jóvenes de la tierra hacia la fe en el neo-paganismo". La noticia es dudosa, la historia que cuenta el cracker sobre su hazaña parece improbable y sus aparentes esfuerzos para arruinarles la novela a los lectores de J.K. Rowling serán nulos. La guerra de muchos cristianos contra Harry Potter, sobre todo en Estados Unidos, tampoco es nueva. Desde que este personaje robó la atención de miles de millones de niños los seguidores más entusiastas del joven mesías de varios autores del siglo II han decidido presentar una batalla sin cuartel al pequeño mesías de J. K. Rowling. Lo que en principio no sería más preocupante que un enfrentamiento entre trekkies y seguidores de Star Wars, si no fuera porque hay religión de por medio.

Con la religión las cosas suelen salirse de madre. No hace mucho tiempo un cura apresó y quemó en la plaza del pueblo los pokemons de los niños de su parroquia. Se desconoce si antes de la ejecución hizo que sometieran a tortura a los detenidos, tampoco podemos saber si los reos confesaron su herejía o si se les dio alguna oportunidad de salvación. En el peor de los casos fueron a la hoguera sin supervisión de la autoridad laica asignada por el Rey, sin juicio eclesiástico ni posibilidad de que abjuraran de sus hechicerías. La acusación sin embargo se dio a conocer a todos los fieles: los animalitos de Satoshi Tajiri (sus "Pocket Monster") tienen cualidades sobrenaturales y los niños que los utilizan parecen estar invocando a poderosos demonios cuando los hacen salir de sus pokebolas. El anime irrita especialmente a la ortodoxia religiósa porque los creativos japoneses no saben trazar la raya entre la mitología y la religión. Desde la distancia que otorga pertenecer a otra cultura, los japoneses lo embarullan todo, mezclan seres de unas mitologías con otras enojando en este caso al clero local, no así a los niños, que esperamos puedan volver a disfrutar de sus pokemons en el futuro.


El dibujo ilustra un libro del siglo XVI, y habla de una bruja que es ejecutada a causa de un incendio producido en la ciudad alemana de Schiltach en 1531. Encontrado en Wikipedia.

1 comentarios:

eleberr dijo...

¡Qué infamia!
¡La iglesia no respeta los derechos de los pikachues de peluche! :(

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Dibujo de Sol Daiana Murua
"Sol de marzo" de Sol Daiana Murua

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